Octubre de 2026 | Café con la Gerencia
Colombia enfrenta un desafío que va más allá de reducir el desempleo: transformar la generación de ocupación en oportunidades reales de progreso para las personas, las empresas y las regiones.
El 21 de octubre de 2026, la organización Aliadas puso nuevamente esta discusión en la agenda nacional al presentar los resultados del estudio Los caminos hacia la formalidad, elaborado con respaldo académico de la Universidad del Rosario. Su diagnóstico plantea una pregunta clave para los líderes empresariales y territoriales: ¿tener trabajo significa necesariamente avanzar?
Las cifras que deben llamar la atención
Según las cifras citadas en el análisis publicado por Forbes Colombia, la tasa de desempleo nacional se ubicó en 8,1 % en julio de 2026. Sin embargo, la informalidad laboral alcanzó el 54,5 % de la población ocupada durante el trimestre abril-junio. En las zonas rurales llegó al 83,2 %.
El estudio también señala diferencias significativas según el tamaño de las empresas: la informalidad entre los trabajadores de microempresas alcanza el 84,5 %, frente al 2,1 % en las grandes compañías.
Estos datos evidencian que generar ocupación es solo una parte del desafío. La calidad del empleo, la protección social, la productividad y las posibilidades de mejorar los ingresos también determinan el progreso económico.
La formalidad: cinco dimensiones para comprender el problema
El estudio Los caminos hacia la formalidad identifica cinco dimensiones relacionadas con este desafío:
- Cotización: posibilidades de realizar aportes a la seguridad social de acuerdo con las condiciones de trabajo y los ingresos.
- Legalidad: cumplimiento de las obligaciones y requisitos aplicables.
- Protección: acceso a mecanismos que contribuyan a la seguridad económica de los trabajadores.
- Productividad: capacidad de las empresas para generar valor, mejorar sus ingresos y sostener el empleo.
- Trazabilidad de la experiencia: reconocimiento y certificación de las competencias que las personas adquieren durante su trayectoria laboral.
Esta perspectiva es importante porque la informalidad no tiene una sola causa. Las condiciones de un trabajador independiente no son iguales a las de una microempresa que enfrenta dificultades para crecer, ni a las de una compañía con mayores recursos administrativos y financieros.
¿Qué significa para las capacidades territoriales?
Las capacidades territoriales son las condiciones institucionales, empresariales, humanas, tecnológicas y sociales que permiten a una región aprovechar sus recursos y convertirlos en oportunidades sostenibles.
Desde esta perspectiva, el empleo y la formalización deben incorporarse a las estrategias de desarrollo regional. No basta con atraer inversión o anunciar nuevos proyectos: es necesario preparar a las empresas, fortalecer las competencias laborales y construir mecanismos de cooperación entre instituciones y actores económicos.
Tres líneas de acción pueden contribuir a este propósito:
1. Fortalecer la productividad de las micro y pequeñas empresas. La formación gerencial, la transformación digital, el acceso a mercados y el acompañamiento financiero pueden ayudar a mejorar la capacidad de crecimiento de los negocios.
2. Desarrollar y reconocer el talento local. La formación pertinente y la certificación de competencias adquiridas mediante la experiencia pueden ampliar las oportunidades laborales y facilitar la movilidad entre empleos.
3. Articular las políticas de desarrollo. Gobiernos locales, cámaras de comercio, empresas, instituciones educativas y organizaciones de trabajadores necesitan coordinar esfuerzos para que los programas respondan a las necesidades reales de cada territorio.
Entre las propuestas presentadas por Aliadas se encuentran los aportes proporcionales a los ingresos para trabajadores independientes, el reconocimiento de competencias laborales y la simplificación de obligaciones tributarias y de seguridad social. Estas iniciativas constituyen propuestas de política y requieren los instrumentos y decisiones correspondientes para su implementación.
De la inversión al progreso: una responsabilidad compartida
Los anuncios de inversión regional pueden abrir oportunidades, pero su impacto depende de la capacidad de los territorios para convertirlos en resultados. Una iniciativa de infraestructura, formación o fortalecimiento empresarial debe evaluarse no solo por los recursos asignados, sino también por sus efectos sobre la productividad, el empleo formal, los ingresos y la calidad de vida.
Para regiones como Sabana Occidente, en Cundinamarca, esta mirada invita a conectar la actividad industrial, la logística, el comercio y los servicios con el desarrollo del talento y el crecimiento de las empresas locales. Cada municipio necesita identificar sus fortalezas y brechas para definir prioridades acordes con su realidad.
La pregunta para los líderes territoriales es concreta: ¿estamos creando empleos o estamos construyendo condiciones para que las personas y las empresas puedan progresar?
La diferencia está en las capacidades que se desarrollan, las alianzas que se consolidan y los resultados que se miden.
En Café con la Gerencia creemos que la competitividad territorial se construye cuando el crecimiento económico se traduce en oportunidades sostenibles para las empresas y las personas.
💬 Pregunta para la conversación: ¿qué necesita fortalecerse primero en tu territorio: la productividad empresarial, la formación del talento, la formalización laboral o la articulación institucional?
Nota: las cifras corresponden a los periodos señalados en el análisis publicado en octubre de 2026. Las propuestas de formalización mencionadas no deben interpretarse como medidas ya aprobadas o implementadas.